
LA MÚSICA, LO CUBANO Y LA INNOVACIÓN
(Primera edición uruguaya de una colección de ensayos publicados en 1982 por Editorial Letras Cubanas)
CUARTA ENTREGA
PRIMER ENSAYO: LA MÚSICA, LO CUBANO Y LA INNOVACIÓN (IV)
La innovación
Innovar es, sin duda, una de las cosas más arduas de obtener en un momento de gran riqueza de medios como el de nuestro siglo. También es, radicalmente, una condición de las revoluciones. Creo necesario una explicación para no parecer axiomático.
La música conservadora responde a las necesidades y demandas de un ordenador (que puede ser un público o un “patrón”) que exige una música que le representa. Esta metodología es puesta en práctica por la alta cultura del capitalismo, representado por la “élite”.
El concepto “élite” es puramente representativo de la estructura capitalista y su base es económica.
La interpretación de este fenómeno tiene dos fases: una, la élite receptora que es el público que paga -y mientras más paga más reducida es (como masa, se entiende). Otra élite creadora, que se identifica con aquella otra parte que le hace vivir económicamente.
Generalmente, la élite receptora pretende conservar sus características, y lo logra, manteniendo invariables los productos culturales de su momento histórico-económico (la burguesía desarrollada). Es por eso que prefiere las formas de creación “tradicionales” basadas indirectamente en la interpretación de un universo causal y determinista (no digamos absoluto, aunque lo pretendan). La élite creadora responde, a su vez, a estos gustos con obras de idéntica fisonomía. Al relacionarse mutuamente el fenómeno “élite” creadora con la minoría del poder económico, viene la ruptura entre arte y masas. En un país como Cuba revolucionaria, no hay la más mínima razón para que la superestructura política quiera ejercer la acción del poder para autoidentificarse, pues su trabajo es de acción refleja con la masa por y para la cual existe.
En un mundo en cambio constante, de visión dialéctica, la innovación se hace parte del mecanismo de trabajo, sin convertirse en rutina.
En una revolución permanente se revolucionan o transforman todas las partes o mecanismos que es necesario cambiar. En música esto puede ser transformar:
a) La intención o significado de la obra creadora en sí.
b) Los medios de que dispone para comunicarla.
c) Los elementos de que consta la obra.
d) Encontrar nuevas formas (como por ejemplo, intercambiar fases de un arte con otro…).
e) Encontrar nuevos significados para los mismos medios.
Factores que impiden la innovación
1. De tipo técnico (damos algunos elementos de la tradición que neutralizan la transformación e innovación).
a) Elementos estilísticos rigurosos del pasado, respetados por el gusto afín del intérprete.
b) Estructuras formales regulares (gran período, período, frase, semifrase…, son divisiones regulares que basadas en el concepto: belleza (por medio de) = equilibrio, impiden la expansión o contracción de las estructuras. Stravinski hace sesenta años y las canciones de Bacharach -tales como Any one who had a heart, o Promises-, demuestran lo contrario).
c) Concepto de supeditación de diversos parámetros a uno fundamental (como por ejemplo: supeditar los elementos armónicos o formales al ritmo para la música de origen africano. La línea melódica para el género canción o el encadenamiento armónico para el jazz standard). Éste ha sido uno de los problemas que más frena la creatividad. Considerar que en música hay aspectos más importantes que otros sobre todo en las estructuras básicas (parámetros fundamentales tales como ritmo, timbre, densidad o dinámica, alturas y ordenamientos).
d) Finalmente, lo que más frena la innovación es la concepción de que los parámetros fundamentales no pueden ser sustituidos. Por supuesto, aquí reside el verdadero creador. Esto no puede ser enseñado, ni siquiera sugerido. Es el alma misma, la necesidad medular de crear la que impulsa a cambiar porque uno realmente necesita crear un nuevo universo sonoro.
2. Factores de tipo cultural que impiden la innovación:
a) En realidad hay un solo factor, yo diría, la mentalidad colonizada.
En América (toda la América) el dominador, por suerte, no atendió ni promovió su cultura, a no ser como aspecto económico y esto de manera superficial.
Estados Unidos de Norteamérica abandona el desarrollo de su cultura por considerarla no-productiva, a través de la concepción capitalista de la rentabilidad. Por otra parte, los países colonizados se defienden, protestan y se definen usando un lenguaje propio, nacional, lenguaje que de cualquier manera esquiva el colonizador. Así, mientras más brutal es la imposición del colonizador más se “enquista” el arte nacional como defensa. Pero las más de las veces el resultado es negativo. Salen frutos forzados, abortados, a veces verdaderas caricaturas sin aliento profundo. El aliento poderoso que da la sensación de libertad y la intuición de ser uno mismo por uno mismo.
La solución para un país un país colonizado está en suprimir rasgos definidores de la cultura opresora y no los rasgos comunes a la cultura universal.
Un nuevo caso se presenta con un país que ha salido de la colonización, como Cuba.
Nosotros los cubanos conocemos los dos casos anteriores por experiencia directa: la cultura impuesta por la sociedad de consumo y la del colonizador. Sencillamente diré que podemos experimentar nuestra propia forma. Esto nace de la “toma de contacto” con la historia diaria que construimos nosotros mismos. Somos vistos más de cerca por la masa. Así, el hombre que hace la cultura, y por ende la música pierde un poco el papel mitológico que le ha asignado el stablishment de la sociedad capitalista, con torre de marfil y todo, gana en una justa interpretación de su trabajo y pasa a ser un constructor de la sociedad que representa.
Cine Cubano número 69, año 1970.
(Primera edición uruguaya de una colección de ensayos publicados en 1982 por Editorial Letras Cubanas)
CUARTA ENTREGA
PRIMER ENSAYO: LA MÚSICA, LO CUBANO Y LA INNOVACIÓN (IV)
La innovación
Innovar es, sin duda, una de las cosas más arduas de obtener en un momento de gran riqueza de medios como el de nuestro siglo. También es, radicalmente, una condición de las revoluciones. Creo necesario una explicación para no parecer axiomático.
La música conservadora responde a las necesidades y demandas de un ordenador (que puede ser un público o un “patrón”) que exige una música que le representa. Esta metodología es puesta en práctica por la alta cultura del capitalismo, representado por la “élite”.
El concepto “élite” es puramente representativo de la estructura capitalista y su base es económica.
La interpretación de este fenómeno tiene dos fases: una, la élite receptora que es el público que paga -y mientras más paga más reducida es (como masa, se entiende). Otra élite creadora, que se identifica con aquella otra parte que le hace vivir económicamente.
Generalmente, la élite receptora pretende conservar sus características, y lo logra, manteniendo invariables los productos culturales de su momento histórico-económico (la burguesía desarrollada). Es por eso que prefiere las formas de creación “tradicionales” basadas indirectamente en la interpretación de un universo causal y determinista (no digamos absoluto, aunque lo pretendan). La élite creadora responde, a su vez, a estos gustos con obras de idéntica fisonomía. Al relacionarse mutuamente el fenómeno “élite” creadora con la minoría del poder económico, viene la ruptura entre arte y masas. En un país como Cuba revolucionaria, no hay la más mínima razón para que la superestructura política quiera ejercer la acción del poder para autoidentificarse, pues su trabajo es de acción refleja con la masa por y para la cual existe.
En un mundo en cambio constante, de visión dialéctica, la innovación se hace parte del mecanismo de trabajo, sin convertirse en rutina.
En una revolución permanente se revolucionan o transforman todas las partes o mecanismos que es necesario cambiar. En música esto puede ser transformar:
a) La intención o significado de la obra creadora en sí.
b) Los medios de que dispone para comunicarla.
c) Los elementos de que consta la obra.
d) Encontrar nuevas formas (como por ejemplo, intercambiar fases de un arte con otro…).
e) Encontrar nuevos significados para los mismos medios.
Factores que impiden la innovación
1. De tipo técnico (damos algunos elementos de la tradición que neutralizan la transformación e innovación).
a) Elementos estilísticos rigurosos del pasado, respetados por el gusto afín del intérprete.
b) Estructuras formales regulares (gran período, período, frase, semifrase…, son divisiones regulares que basadas en el concepto: belleza (por medio de) = equilibrio, impiden la expansión o contracción de las estructuras. Stravinski hace sesenta años y las canciones de Bacharach -tales como Any one who had a heart, o Promises-, demuestran lo contrario).
c) Concepto de supeditación de diversos parámetros a uno fundamental (como por ejemplo: supeditar los elementos armónicos o formales al ritmo para la música de origen africano. La línea melódica para el género canción o el encadenamiento armónico para el jazz standard). Éste ha sido uno de los problemas que más frena la creatividad. Considerar que en música hay aspectos más importantes que otros sobre todo en las estructuras básicas (parámetros fundamentales tales como ritmo, timbre, densidad o dinámica, alturas y ordenamientos).
d) Finalmente, lo que más frena la innovación es la concepción de que los parámetros fundamentales no pueden ser sustituidos. Por supuesto, aquí reside el verdadero creador. Esto no puede ser enseñado, ni siquiera sugerido. Es el alma misma, la necesidad medular de crear la que impulsa a cambiar porque uno realmente necesita crear un nuevo universo sonoro.
2. Factores de tipo cultural que impiden la innovación:
a) En realidad hay un solo factor, yo diría, la mentalidad colonizada.
En América (toda la América) el dominador, por suerte, no atendió ni promovió su cultura, a no ser como aspecto económico y esto de manera superficial.
Estados Unidos de Norteamérica abandona el desarrollo de su cultura por considerarla no-productiva, a través de la concepción capitalista de la rentabilidad. Por otra parte, los países colonizados se defienden, protestan y se definen usando un lenguaje propio, nacional, lenguaje que de cualquier manera esquiva el colonizador. Así, mientras más brutal es la imposición del colonizador más se “enquista” el arte nacional como defensa. Pero las más de las veces el resultado es negativo. Salen frutos forzados, abortados, a veces verdaderas caricaturas sin aliento profundo. El aliento poderoso que da la sensación de libertad y la intuición de ser uno mismo por uno mismo.
La solución para un país un país colonizado está en suprimir rasgos definidores de la cultura opresora y no los rasgos comunes a la cultura universal.
Un nuevo caso se presenta con un país que ha salido de la colonización, como Cuba.
Nosotros los cubanos conocemos los dos casos anteriores por experiencia directa: la cultura impuesta por la sociedad de consumo y la del colonizador. Sencillamente diré que podemos experimentar nuestra propia forma. Esto nace de la “toma de contacto” con la historia diaria que construimos nosotros mismos. Somos vistos más de cerca por la masa. Así, el hombre que hace la cultura, y por ende la música pierde un poco el papel mitológico que le ha asignado el stablishment de la sociedad capitalista, con torre de marfil y todo, gana en una justa interpretación de su trabajo y pasa a ser un constructor de la sociedad que representa.
Cine Cubano número 69, año 1970.
























No hay comentarios:
Publicar un comentario