domingo

LA PEQUEÑA CRÓNICA DE ANA MAGDALENA BACH (77) - ESTHER MEYNEL


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Nuestra gran familia de trece hijos nos iba dejando poco a poco. Muchos murieron, como ya he contado, antes de salir de la niñez; otros pasaron de esa edad, llegaron a adolescentes y dejaron la casa del Cantor de Leipzig para buscar fortuna por el mundo. En nuestros últimos años, de la familia que vivía en casa no quedábamos más que Sebastián y yo, Catalina Dorotea, y mi hijo mayor, Godofredo, que, aunque del todo desarrollado físicamente, había quedado débil de inteligencia, a pesar de que tenía ciertas ocurrencias musicales, repentinas como un relámpago, como si poseyera un gran genio musical que, por causas extrañas, no se hubiese podido desarrollar. Vi con frecuencia a su padre sentado al clave junto a él y con lágrimas en los ojos, cuando Godofredo, a su manera desordenada, pero emocionante, improvisaba al clave, y los demás hijos que todavía estaban en casa, la preciosa Lieschen (1), Cristián, Juana y Susanita, escuchaban asombrados. Catalina Dorotea, siempre cariñosa, amable y trabajadora, fue una gran ayuda para mí en el cuidado de la casa. Era muy reservada con todos los extraños y sólo mostraba su amabilidad en familia. Amaba a su padre con pasión tan violenta que pocos hubieran podido sospechar bajo su apariencia tranquila y suave. Cuando un abogado joven y de gran porvenir nos pidió su mano, se negó terminantemente a aceptar, aunque sintiendo mucho causarle esa pena. Yo procuré influir en su decisión explicándoles las ventajas de aquel enlace:

-Tú puedes decirme esas cosas -me respondió-, porque estás casada con mi padre. Pero ese señor abogado no es como mi padre, no tiene ninguna inclinación a la música, ni siquiera sabe si estimar las composiciones de papá, ¿no podría vivir lejos de él! ¿Tú, mamá, deberías comprenderlo!

Lo comprendí y no insistí. Sebastián, con su bondad habitual, tampoco hizo uso de su autoridad paterna, y se limitó a decir:

-Deja que la chica haga lo que quiera. Nunca me ha parecido bien forzar la inclinación al matrimonio.

(1) Diminutivo cariiñoso de Isabel.

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