jueves

LECCIONES DE VIDA (34) - ELISABETH KÜBLER-ROSS Y DAVID KESSLER


4 / LA LECCIÓN DE LA PÉRDIDA (2)

EKR (2)

Un hombre de unos treinta años me contó que su mujer lo había abandonado de forma inesperada. Se sentía totalmente desolado. Mientras me hablaba de la angustia que experimentaba, levantó la vista y me dijo:

-¿El sentimiento de pérdida es esto? Muchos amigos míos han perdido a seres queridos debido a separaciones, divorcios e incluso la muerte. Estaban tristes y me decían que lo pasaban mal, pero yo no tenía ni idea de cómo se sentían. Ahora que lo sé, querría dirigirme a ellos y decirles que lo siento, que no sabía por lo que estaban pasando.

“Ahora he crecido y soy mucho más compasivo. En el futuro, cuando un amigo sufra una pérdida, me comportaré de un modo totalmente distinto y le daré todo mi apoyo. Estaré disponible para él de maneras en las que nunca había pensado y comprenderé el dolor por el que estará pasando como nunca antes imaginé.

Ese es uno de los objetivos por los que experimentamos pérdidas en nuestra vida. Las pérdidas nos unen, nos ayudan a profundizar en la comprensión mutua, nos permiten relacionarnos de un modo que ninguna otra lección de vida nos ofrece. Cuando estamos unidos en una experiencia de pérdida, nos preocupamos los unos de los otros y nos relacionamos de un modo nuevo y más profundo.

La única cosa que resulta tan difícil como vivir una pérdida es vivir en la incertidumbre de si va a suceder o no. Los enfermos dicen a menudo: “¡Desearía mejorar o morir!” o “Los días de espera para saber los resultados de las pruebas son insoportables.”

Una pareja que intentaba recomponer su relación se quejaba: “La separación nos está matando. Ojalá pudiéramos hacer funcionar nuestra relación o darla por terminada definitivamente.”

En ocasiones la vida nos obliga a vivir en la incertidumbre, sin saber si experimentaremos o no el sentimiento de pérdida. A veces tenemos que esperar durante horas para saber si la operación ha ido bien, unos días para conocer los resultados de las pruebas o un período indeterminado de tiempo mientras algún ser querido se enfrenta a su enfermedad. Otras veces, cuando un niño se pierde, nos vemos obligados a experimentar la incertidumbre durante horas, días, semanas o períodos más largos. Las familias de los soldados que han desaparecido en combate viven con angustia la situación. Muchas de ellas siguen sin haberlo superado décadas más tarde, y puede que no lo hagan hasta que sepan, de forma definitiva, si han muerto o han sido rescatados. Pero también es posible que esa información no les llegue nunca. Norteamérica sufrió el dolor de la incertidumbre cuando la avioneta de John F. Kennedy se dio por desaparecida durante unos días. El gobierno local, el estatal y el federal utilizaron todos los recursos de los que disponían para averiguar lo que había ocurrido porque el país necesitaba un final.

Experimentar la incertidumbre de una pérdida es, en sí mismo, una pérdida. No importa cuál sea el resultado de la situación, porque constituye igualmente una pérdida a la que debemos sobreponernos.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Google+