jueves

LA MIRADA DE OLGA PIERRI (1914 / 2016) - 5ta entrega


TRIBUTO A LA MARIPOSA MONARCA DE LA GUITARRA URUGUAYA

Hugo Giovanetti Viola


este libro está dedicado a Ignacio Giovanetti
que sabe distinguir entre el respeto musical
y la valoración de la verdad profunda

El que tenga oídos para amar, que aplauda.
El que tenga oídos para aplaudir, que mienta.
LOGION APÓCRIFO

La vuelta a las artes antiguas es una prueba de que hubo un salto en el proceso de la técnica y que el espíritu retrocede y trata de reincorporarse al ritmo natural y continuado de la creación.
CÉSAR VALLEJO

Es terrible
Pero
Cada día
Son más claros
Los intereses
Más oscuros
EFRAÍN HUERTA


21 / PROFANACIÓN

Y a propósito de esta última puntualización, paso a reproducir partes de un artículo que publiqué hace pocos días en el blog del elMontevideano Laboratorio de Artes:

(…) Estoy escribiendo esta paginita el viernes 18 de diciembre de 2016, día en que el ciclo Guitarras en el Auditorio cierra su temporada con un homenaje el Mtro. Abel Carlevaro, en el centenario de su nacimiento. En el comunicado de prensa se anuncia que Daniel Viglietti, Eduardo Fernández, Eduardo Larbanois y Álvaro Pierri recuerdan a su Maestro en un encuentro excepcional e irrepetible.

Y en esta afirmación hay una falta de respeto a la VERDAD y a la JUSTICIA que alarma, en el marco del reiterado incumplimiento con esas dos causas sagradas que viene caracterizando a nuestra pobre cultura desde que se recuperó la democracia.

(…) Álvaro Pierri escribió la nota aparecida en la revista Universo cuando ya había recibido su formación esencial con su tía Olga, de quien heredó una concepción estética basamentada en la GRACIA DE PROFUNDIDAD que prioriza ese NÚCLEO DE TENSIÓN para después desarrollar el PERFECCIONAMIENTO TÉCNICO IMPRESCINDIBLE.

SU MAESTRA FUE OLGA PIERRI, desaparecida en 2016 a los 102 años, y el breve curso de perfeccionamiento que recibió bajo la dirección de Abel Carlevaro le fue muy útil, como nunca ha dejado de reconocerlo.

PERO ABEL CARLEVARO NO FUE EL MAESTRO DE ÁLVARO PIERRI.

La afirmación es falsa e intolerablemente injusta con la prospectiva del filum Pierri, que a esta altura ha impuesto una impronta de proyección antiacademicista en el mundo entero. (…)

Google da dos definiciones de la palabra profanación: 1) Tratamiento ultrajante o irrespetuoso que se hace de algo que se considera sagrado o digno de respeto. 2) Deshonra o uso indigno que se hace de una cosa que se considera respetable, especialmente de la memoria de una persona muerta (subrayamos nosotros).

En este caso la deshonra y la indignidad provienen de la omisión que se hizo de la MAESTRÍA DE OLGA PIERRI.

Y una vez más, parafraseando al mártir Federico, el maquiavélico espectáculo mundanal que se amañó en el Sodre no fue noble, ni bueno, ni sagrado.


22 / LLANTO

Daniel Viglietti homenajeó a Olga Pierri en una emotiva entrega de su programa Tímpano que se irradió el sábado 1º de octubre, cuatro días después del enmudecimiento de la guitarrista a la que el cantautor definió como un patrimonio cultural de 6 cuerdas que resultó fundamental en el desarrollo de la cultura de nuestro país: una Maestra con mayúscula, gran docente y gran intérprete.

Y en esa despedida collageada de la cual ya citamos algunos fragmentos se escucha a una vibrante Olga de 92 años historiando el nacimiento de la célebre Milonga en La Menor compuesta aleatoriamente por su padre junto con ella y dos intérpretes más que se fueron sumando a medida que llegaban al caserón de las escaleritas fatigantes donde había seis guitarras.

Las dos primeras partes quedaron redondeadas después de cuatro horas de comunión eufórica, y a las pocas semanas don José Pierri completó la que sería la pieza más difundida de una saga que fue dejando llegar durante años sin la menor pretensión exitista y hoy perfuma el mundo entero con la hondura de nuestro humus.

Pero la Monarca no dejó de puntualizar en la entrevista radial su incurable y endémico rechazo hacia la tonalidad menor que inspiraba tanto a su padre.

Me acuerdo que una noche de fines de los 70 terminó de darme la clase y llamó a Ana Inés Zeballos (que vivió mucho tiempo adoptada en Joaquín Núñez) para que me hiciera escuchar dos valses de Granados y cuando los terminó me encaró a quemarropa:

-¿Cuál te gustó más?

-El primero -no dudé en elegir.

-¿Pero no te das cuenta que está en tono menor? -se le desequilibró despóticamente la profundidad azul a la Monarca mientras Ana Inés me hacía una guiñada para que no le diera corte.

Entonces supe que cuando mi maestra era chiquita y su padre se ponía a improvisar en el piano ella se acurrucaba a llorar abajo de la mesa del comedor acompañada por su hermano Sergio y doña Pilar tenía que terminar pidiéndole al marido que cambiara al tono mayor.

Y Viglietti terminó el réquiem de su Tímpano confesando que en ese momento se sentía como aquella gurisa que se escondía a lagrimear porque le dolía el alma.


23 / MADRE

El sábado 2 de abril de 2016 Viglietti le había dedicado un Tímpano a Álvaro Pierri, puntualizando: Hoy con una emoción muy particular, en este nuevo encuentro, que es dialogar contigo en un marco muy particular. Porque estamos en la casa de tu tía-maestra, o maestra-tía -ella se define como una suerte de madre, pero también de madre artística- que es nuestra entrañable Olga Pierri, una artista secular, para decirlo de alguna manera.

Pero al comienzo del programa había hecho mención, además, de una alarmante noticia de la que se acababa de enterar al volver de México: el ingreso y el robo de información que se produjo en el laboratorio del Grupo de Investigaciones de Arqueología Forense de la Facultad de Humanidades.

Y concluyó reclamando la continuación de una búsqueda de la verdad que permitiera seguir fortaleciendo a nuestra democracia, en la que aun subsiste la impunidad.

En el comienzo de la charla con Álvaro, por otra parte, elaboró esta síntesis introductoria: En Latinoamérica, tras la etapa de la fuerte influencia de Andrés Segovia, se produjo la revolución técnica posterior aportada por ese gran maestro que fue Abel Carlevaro, y a partir de esa docencia emergió una nueva generación de instrumentistas hoy ya maduros.

Y calificó al sobrijo como un guitarrista al que prefirió adjudicarle el adjetivo de irrepetible, para no abundar en otros términos.

Esa irrepetibilidad parece haber quedado rotundamente confirmada, según los comentarios posteados en las redes por algunos guitarristas admiradores a rajatabla de la escuela carlevariana, en el concierto del concierto del 18 de diciembre al que yo no quise ir.

Y Álvaro contó en escena anécdotas referidas a cómo lo había impulsado y ayudado su supuesto Maestro y después hizo llorar a mucha gente con la inefable gracia de profundidad que viene irradiando por el mundo hace ya treinta años.

¿Qué habrá pensado Viglietti de este atropello a la verdad y la justicia cultural que se orquestó ignorando a la Maestra y Gran Madre del mejor guitarrista clásico de la historia?

Yo también lloré, Olga, pero de indignación.


24 / COSA

En la entrevista realizada para Tímpano en 2006, Olga definió a Álvaro como (…) un fenómeno muy extraño. Él tiene adentro algo que no le veo a ningún guitarrista. Y no es porque sea Álvaro. Es que tiene algo que sorprende, emociona e hipnotiza.

Esa es la palabra clave, desde que los magos (que todavía no eran llamados artistassosegaban la desesperación de la tribu paleolítica transfigurando sacrificadísimamente a los bisontes que tenían que cazar al otro día.

El maná era el símbolo tallado en la pared de la caverna, y alimentaba a la imprescindible invencibilidad del arquetipo heroico.

Y esas hazañas no las logran los seductores sino los enamoradores: los magos que recrean la realidad tridimensional hasta transformarla en la espesura espiritual de la cosa eterna que habita en la caverna psíquica de cada uno.

Jung dixit: el tesoro difícil de encontrar.

El seductor, en cambio, necesitan hacerse idolatrar porque su ego infantil inflacionado no soporta el absurdo de una vida vacía de absoluto y quiere ser un dios.

Estos son los que, según el texto de Felisberto Hernández que ya cité en el capítulo 6, transforman la técnica en un fin, en vez de hacer de ella el medio que necesariamente debe ser. (…) Y si la actividad estética del genio es producto de la enfermedad del genio, como la perla es el producto de la enfermedad de la ostra, queda tan ridículo el aparentar esa enfermedad estética, como el poner ciertos productos químicos a las ostras para que den perlas. Y en música, se conoce fácilmente al que va a buscar las cosas -aunque las encuentre- y aquel a quien vienen -digámoslo así- por una superioridad innata del espíritu.

Sobre el final de la entrevista realizada para Tímpano en 2016, Álvaro insiste en su incesante búsqueda del objetivo sacro (ahora, en Viena, con más de 60 años) mencionando un libro que lo obsesionó desde que éramos muy jóvenes: el Siddharta de Herman Hesse (historia que varias veces soñamos con recrear en una ópera rock).

-Sería algo así como afinar la vida -trata de interpretarlo erróneamente Viglietti, cuyo innegable talento musical jamás se preocupó por la captura de un paradigma metafísico.

-Llamalo como quieras -elude la sequedad pragmática el sobrijo, que siempre supo acomodarse al mundillo con un timing diplomático verdaderamente peligroso.


25 / CULTIVADOR

Ahora voy a metaforizar isomorfizantemente lo que fue el surgimiento y la evolución de la escuela guitarrística del maestro Abel Carlevaro reproduciendo partes de un artículo que se llama Kokichi Mikimoto y las perlas cultivadas.

Kokichi Mikimoto nació el 25 de enero de 1858 en Toba, un pueblecito de la región de Shima, y se interesó desde muy joven por el comercio de los productos del mar: una inclinación lógica para quien se ha criado en una ciudad portuaria. Con el paso de los años va creciendo la fascinación de Mikimoto por un famoso producto local: las perlas de Ise. Como se vendían a elevado precio, los pescadores de Ise las recogían sin restricción y cada año escaseaban más. Movido por una devoción que le acompañó hasta el fin de sus días, Mikimoto decidió, a los 32 años, dedicar todas sus fuerzas y recursos a producir perlas cultivadas de una calidad reconocida en el mundo entero. En 1888, Mikimoto instala en Shima el primer parque de moluscos perlíferos. Como entre miles de moluscos sólo en uno o dos de ellos se encontraban perlas naturales, se propuso descubrir si era posible cultivar perlas artificialmente. Mikimoto aprende que cuando entra en el molusco un objeto extraño que no se expulsa, el bivalvo lo va recubriendo con el nácar que segrega, convirtiéndolos al cabo de los años en una perla. Los biólogos de aquel entonces admitían que el cultivo de perlas era teóricamente posible, y Mikimoto vuelca todo su entusiasmo en esta tarea. Quince años pasaron entre la invención de las perlas semiesféricas y el descubrimiento, durante la primavera de 1905, de la primera perla redonda de igual perfección que una perla natural: cultivar perlas se había convertido en una realidad (subrayamos nosotros.)

Pero un artista enamorador y no seductor sabe que solamente el nácar segregado por un alma que se siente en misión de ofrecer la incanjeabilidad irrepetible de su pureza cósmica es capaz de aportarle a la comunidad un alimento verdaderamente espiritual.

Y también sabe que la mediocridad habitual del establishment que sustenta la hegemonía superestructural del poder va a preferir el brillo artificial y no revulsivo de quien es capaz de artificializar una belleza inocua.

En el centenario del nacimiento de Abel Carlevaro, lo que se festejó fue la imposición dogmática de un paradigma de expresión manipulada que le hace el juego a los figurones que ahora está de moda velar en el Palacio de los Sueños Perdidos. 
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