domingo

NOCHE OSCURA (44) - SAN JUAN DE LA CRUZ


LIBRO SEGUNDO

DE LA NOCHE OSCURA, TRÁTASE DE LA MÁS ÍNTIMA PURGACIÓN, QUE ES LA SEGUNDA NOCHE (PASIVA) DEL ESPÍRITU.

CAPÍTULO 13 (1)

De otros sabrosos efectos que obra en el alma esta oscura Noche de contemplación.

1 / Por este modo de inflamación podemos entender algunos de los sabrosos efectos que va ya obrando en el alma esta oscura Noche de contemplación; porque algunas veces (según acabamos de decir), en medio de estas oscuridades es ilustrada el alma, y luce la luz en las tinieblas (Io. 1,5), derivándose esta inteligencia mística al entendimiento, quedándose seca la voluntad, quiero decir, sin unión actual de amor, con una serenidad y sencillez tan delgada y deleitable al sentido del alma, que no se le puede poner nombre, unas veces en una manera de sentir de Dios, otras en otra.

2 / Algunas veces también hiere juntamente (como queda dicho) en la voluntad, y prende el amor subida, tierna y fuertemente, porque ya decimos que se unen algunas veces estas dos potencias, entendimiento y voluntad, cuando se va más purgando el entendimiento, tan más perfecta y delicadamente cuando ellas más van. Pero antes de llegar aquí, más común es sentirse en la voluntad el toque de la inflamación que el entendimiento el de la inteligencia.

3 / Pero parece aquí una duda y es: ¿por qué, pues estas dos potencias van purgando a la par, se siente a los principios más comúnmente en la voluntad la inflamación y amor de la contemplación purgativa que en el entendimiento la inteligencia de ella?

A esto se responde que aquí no hiere derechamente este amor pasivo en la voluntad, porque la voluntad es libre, y esta inflamación de amor más es pasión de amor que acto libre de la voluntad; porque hiere en la sustancia del alma este calor de amor, y así mueve mueve las afecciones pasivamente. Y así, esta antes se llama pasión de amor que acto libre de la voluntad, el cual en tanto se llama acto libre la voluntad, el cual se llama acto de la voluntad en cuanto es libre. Pero, porque estas pasiones y afecciones se reducen a la voluntad, por eso se dice que, si el alma está apasionada con alguna afección, lo está la voluntad, y así es la verdad, porque de esta manera se cautiva la voluntad y pierde su libertad, de manera que la lleva tras sí el ímpetu y fuerza de la pasión. Y por eso podemos decir que esta inflamación de amor es en la voluntad, esto es, inflama el apetito de la voluntad; y así, esta antes se llama (como decimos) pasión de amor que obra libre de la voluntad. Y porque la pasión receptiva del entendimiento sólo puede recibir la inteligencia desnuda y pasivamente -y esto no puede ser sin estar purgado- por eso, antes que lo esté, siente el alma menos veces el toque de inteligencia que el de la pasión de amor; porque para esto no es menester que la voluntad esté tan purgada acerca de las pasiones, pues que aun las pasiones la ayudan a sentir amor apasionado.

4 / Esta inflamación y sed de amor, por ser ya aquí del espíritu, es diferentísima de la otra que dijimos en la Noche del sentido; porque, aunque el sentido también lleva su parte, porque no deja de participar del trabajo del espíritu, pero la raíz y el vivo de la sed de amor siéntese en la parte superior del alma, esto es, en el espíritu, sintiendo y entendiendo de tal manera lo que siente y la falta que le hace lo que desea, que todo el penar del sentido -aunque sin comparación es mayor que en la primera Noche sensitiva- no le tiene en nada, porque en el interior conoce una falta de un gran bien, que no nada ve se puede medir.

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