domingo

LECCIONES DE VIDA (28) - ELISABETH KÜBLER-ROSS Y DAVID KESSLER


3 / LA LECCIÓN DE LAS RELACIONES (5)

EKR (8)

Del mismo modo que consideramos que la muerte es un fracaso, creemos que las relaciones, si no son duraderas, también lo son. Igual que opinamos que una vida completa y de éxito es aquella que ha durado noventa y nueve años, sentimos que las únicas relaciones completas y de éxito son las que duran para siempre. En realidad, las relaciones son satisfactorias y nos sanan incluso si terminan después de sólo seis meses. Cumplen la función que tienen que cumplir, y cuando ya no son necesarias es porque se han completado y han conseguido su objetivo.

Por desgracia, no siempre somos conscientes de esta realidad. James creía que podía hacer funcionar cualquier relación, pero nos hizo partícipes de sus sentimientos de desasosiego respecto a una de ellas:

“Mi amiga Beth y yo tuvimos una relación de pareja que se terminó hace dos años. Yo nunca creí que estuviéramos destinados a estar juntos, pero de todos modos sentí que habíamos fracasado en nuestra relación. Me sentí herido, enfadado y triste, y ella también. Hace un mes, y durante cuatro días seguidos, me fui encontrando con personas que habían visto a Beth la noche anterior. También coincidí con su compañera de trabajo, que era su mejor amiga. Pensé que aquello quería decir algo. Quizá que tenía que llamar a Beth, quizá que la relación no debía haber terminado. Así que la telefoneé y salimos a cenar. Durante la cena, en algún momento mencionamos la posibilidad de volver a casa juntos, pero hablamos de lo mucho que habíamos aprendido el uno del otro y de que seríamos mejores en nuestras próximas relaciones gracias a la que habíamos tenido juntos. De un modo sorprendente, aquella conversación hizo que dejara de ver nuestra relación como un fracaso y la considerara completa y satisfactoria.”

Algunas personas reaparecen en nuestra vida. A veces ocurre porque esas relaciones no han terminado y tenemos más aspectos que sanar. Sin embargo, otras veces vuelven a aparecer esas personas porque aunque la relación no ha terminado en nuestra mente no está completa. Tenemos que redondear el final. En ocasiones esto significa, simplemente, que tenemos que cambiar nuestra percepción de la relación y dejar de considerarla incompleta o un fracaso.

No existen errores en las relaciones. Todo se desarrolla como debe ser. Desde nuestro primer encuentro hasta la última despedida nos relacionamos los unos con los otros. A través de nuestras relaciones aprendemos a ver nuestra alma, con toda su rica topografía, y a avanzar hacia la sanación. Cuando nos despojamos de nuestras expectativas sobre las relaciones amorosas, dejamos de preguntarnos quién será la persona amada y cuánto durará la relación; trascendemos estos límites y encontramos un amor que es mágico y que ha sido creado por una fuerza superior a nosotros, y especialmente para nosotros.
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