domingo

CONVERSANDO CON BIOY CASARES - UNA INVITACIÓN AL VIAJE


por Tomás Barna (abril de 1997)

El mar, como un espejo, con sus volados blancos de espuma, me besaba los pies. Yo he nacido en América y me gustan los mares.
SILVINA OCAMPO (La Red)

PRIMERA ENTREGA

"Y la nave va" (como diría Fellini). Eso: navegar. Emprender un viaje hacia lo desconocido, hacia el interior del ser, es la odisea a la que uno presiente que se entregará al ir al encuentro de Adolfo Bioy Casares. Mientras atravesábamos los jardines de La Recoleta, con Hernán Isnardi, dejando atrás el legendario edificio circular del "Palais de Glace" (ah, Cadícamo, D'Agostino y Angelito Vargas!), el corazón ya comenzaba a ejercer su taquicardia y el delirio de la inminente travesía se apoderaba de nosotros. Es que estábamos a dos pasos del piso de la calle Posadas en el que se alberga ese espíritu puro, ese insólito demiurgo llamado Bioy Casares.Ya penetramos en el ámbito del escritor. Atravesamos salas inmensas que poseen el misterio del tiempo detenido. Y, de pronto, nos asalta una extraña amalgama de zozobra, de fervor y de emoción que -por un instante- nos alucina, hasta que nuestro interminable desplazamiento por los salones nos conduce al ansiado encuentro con el maestro.Sentado, junto al escritorio, descubrimos a un hombrecillo delgado, frágil, de mirada dulce, que nos está esperando. Tras el saludo, de inmediato, él logra desvanecer la incertidumbre que nos atenaceaba.Su cordialidad, su calidez, su tenue voz y sus modales tan sencillos, nos despojan del estado de tensión en que nos hallábamos. A los pocos segundos de haber comenzado a conversar con él, nos da la impresión de conocernos hace muchos años. Se establece entre los tres una corriente fraterna, un maravilloso lazo de amistad. Es el encuentro de espíritus afines! Y ahí reside el poder de aniquilar el tiempo!

Con Adolfo Bioy Casares -caminante de los rincones más bellos de Buenos Aires, de sus barrios, sus plazas y parques y navegante de mares y continentes- nos entregamos a un viaje iniciático, sin lugar a dudas, gracias a la profundidad de su pensamiento y a la proyección de su riqueza espiritual.

En un capítulo del Libro Gog, Giovanni Papini llegó a sugerir que resultaría más fácil, más accesible y más exacto escribir la historia comenzando por el presente y así llegar hasta el principio de la misma. Intentemos seguir ese procedimiento al recorrer su trayectoria literaria, Bioy Casares. Una de la obras más recientes es de carácter epistolar y la ha titulado En Viaje. ¿Qué lo motivó para escribir esas páginas, y qué significa viajar para usted?

Esas páginas las escribí porque tengo la costumbre de escribir todos los días. No quiero interrumpir esa costumbre, y en este caso se trata de una literatura epistolar que le iba contando a otras personas. Ahora estoy bastante solo en el mundo porque no tengo ni a mi hija ni mi mujer, entonces escribo diarios de viaje. Tengo seguramente una superstición de escritor. Creo que un día que no se escribe es un día perdido. Comprendo que es absurdo; que la gente estará encantada en que yo pierda muchísimos días, pero tengo esa sensación y por eso escribo siempre.

Hablando de viaje, ¿qué opina del "viaje interior" que más de un ser humano suele emprender?

La aspiración es que el viaje exterior sea un viaje interior y se enriquezca con las reflexiones o con lo que valga de esa persona que está escribiéndolo.

¿Vivir... es una aventura excitante que culmina en un inaceptable fracaso -según piensan aquéllos que temen el final de la travesía porque allí nos acecha la muerte- o es un don misterioso que la naturaleza o (para la mayoría) Dios nos ha otorgado?       

Son las dos cosas. La experiencia me ha enseñado que mientras el hombre vive es feliz, y la vida me exalta. Yo me despierto y veo la luz del día, y es un milagro que de nuevo tengamos un nuevo día para vivir. A parte de eso me parece que la vida es muy dura y no me gusta nada la idea de la muerte. Tengo bastante miedo y me gustaría vivir muchos años. Estaría dispuesto a firmar un contrato para vivir quinientos años y lo firmaría enseguida.

Entre la infinitud de temas que ha abordado en sus obras refulgen la MUERTE y el TIEMPO. Y estoy pensando, especialmente, en tres creaciones suyas que fueron llevadas al cine: EL PERJURIO DE LA NIEVE con el título de EL CRIMEN DE ORIBE…

Mucho mejor título.

El suyo es más poético.

No. El mío es más pretencioso.

La palabra nieve y perjurio dan un sentido poético muy grande. Por lo menos así lo siento.
                                                     
Bueno, estoy muy agradecido.

Esa fue la primera película que dirigió Torre Nilsson, y lo hizo en colaboración con su padre, Torre Ríos. Me pareció una versión acertada. En ella actuaban Carlos Thomson, Roberto Escalada, María Concepción César y el actor Raúl de Lange. Recuerdo ese filme y LA INVENCIÓN DE MOREL, una sugestiva adaptación de un realizador italiano.

A mí me pareció visualmente riquísima pero un poco tediosa. Un señor Lamelas va a hacer una nueva versión con Karen Black, en Portugal. Los productores son belgas. Yo me voy el 12 de mayo (1997) para tener una conversación con David Lamelas, en Rotterdam.

Así que reaparecerá Karen Black, una actriz que me gusta mucho y estaba un tanto olvidada.

A mí también me gusta mucho. Además ella ha hecho otro trabajo en esta película. Tradujo la novela al inglés para el guión. Y tiene un buen final. Porque la versión anterior tiene un final catastrófico, sin acción. Y no puede existir un final cinematográfico así, sino que tiene que ser con vida. Los personajes se convierten en seres vivos.

La tercera película a la que me refería era EL SUEÑO DE LOS HEROES -hablando de los temas de la MUERTE y el TIEMPO-. Esta novela suya inspiró a Sergio Renán para dirigir su película con el mismo título. Entonces me gustaría que se explayara un poco más sobre el significado que tiene para usted la muerte.

La muerte... realmente no me gusta nada. Como le dije estaría dispuesto a postergar la mía a costa de cualquier peripecia que tenga que pasar en esta vida. Ahora, como efecto literario o en una película, puede ser eficaz.

Le resulta difícil asumir la idea de la muerte.

Me parece raro. Estoy tan ocupado con las cosas de la vida, que pensar que haya un momento que todo cese... En fin, estoy interesado en el futuro, y al mismo tiempo digo: "a mi edad el futuro es muy peligroso; puede estar esperándome para darme un mazazo.      

Claro que están también los que adoptan la posición de que la muerte -al fin y al cabo- forma parte de la vida; es un accidente más de nuestra existencia, como puede ser el sueño. Pero -eso sí- uno teniendo conciencia de lo que es la vida no puede aceptar fácilmente la muerte.

Por supuesto.

¿Y el TIEMPO? ¿Existe realmente el tiempo?

¿Será la cuarta dimensión, o no lo será?

A mí me preocupa mucho el tema del tiempo.

¡A mí también!

Y no sé hasta donde no hemos sido nosotros los que inventamos la idea del tiempo desde el punto de vista metafísico. Lo sentimos como si fuera una suerte de referencia que necesitamos, pero que en realidad no existe. Lo que existe es la ETERNIDAD. Y todo es un PRESENTE CONTINUO.

Claro. Es como si fuéramos en un tren. Primero tenemos llovizna, después tenemos una lluvia muy fuerte, y después nos caen piedras... Es una continuidad.

¿Cuáles son, para usted, los límites entre la REALIDAD y la APARIENCIA?

¡Caramba, que preguntas tan rígidas me hace!

Si es que hay algún límite entre ambas.

¿La apariencia será muy distinta a la realidad, o será otra forma de la realidad?

Al referirse a su novela LA INVENCIÓN DE MOREL Octavio Paz dijo que "el tema no era cósmico sino metafísico". ¿Qué opina usted de esto?

A Octavio lo conozco de toda la vida, y no sé muy bien que ha querido decir con esto.

La SOLEDAD y el DESENCUENTRO entre los seres humanos son dos constantes de sus novelas y de sus cuentos. ¿Por qué tenemos que vivir abrumados por esos dos factores de desdicha?

Yo, entre mis libros, prefiero DORMIR AL SOL, porque de algún modo siento que eso me representa de un modo más auténtico, porque LA INVENCIÓN DE MOREL y EL SUEÑO DE LOS HEROES son bastante trágicos, y yo si bien tengo una mente pesimista... tengo un temperamento más bien optimista y despreocupado. Esos libros, me parece, que corresponden más a la obra mía.

¿Qué le impulsó a escribir esa novela cruel, en la que narra hechos muy factibles, titulada DIARIO DE LA GUERRA DEL CERDO (que también fue adaptada al cine)?

Lo que le puedo decir es que un día se me ocurrió escribir una novela que se pareciera un poco a las películas cómicas que se veían antes en los cines, precediendo a la función verdadera. Iba a tener a jóvenes atléticos persiguiendo a viejos gordos y pesados. Iba a ser más bien cómico. Pensando en la historia llegué a la conclusión de que podría ser también una reflexión sobre la vida, y algo más digno que ese film cómico que yo pensaba hacer; entonces salió este libro que creo tiene la ventaja de ser una novela -una verdadera novela, a diferencia de otras novelas mías que son cuentos largos-. Y veo, ahora, con cierto desagrado, que está hecho... Es un libro...

¡Terrible! Pero al mismo tiempo hay una vibración humana muy profunda en ese libro, como contraste de toda esa crueldad manifestada por los personajes jóvenes de la obra. Y ahora pasemos a una pregunta de respuesta ardua -o quizá no tanto-: ¿Dios existe o es un ente de razón surgido de la imaginación del hombre?

Para mí es un ente de razón. Me parece un monosílabo que ha tenido un éxito extraordinario.

Este es un toque de humor notable. En fin, digamos que el tema de Dios es una preocupación más.

Así es.
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