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MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS (APÉNDICE) - CLARISSA PINKOLA ESTÉS


APÉNDICE (1)

En respuesta...

En respuesta a los lectores que preguntaban por distintos aspectos de mi trabajo y mi vida, hemos ampliado ligeramente algunas secciones de este libro, añadiendo varias anécdotas y aclaraciones y varias notas adicionales, ampliando la conclusión y publicando por primera vez un poema en prosa que formaba parte del manuscrito original. Todo se ha hecho con sumo cuidado y sin alterar la cadencia de la obra.

Tres años después...

Muchos lectores han escrito para manifestar su satisfacción, comunicar noticias de los grupos de lectura que han estudiado Las mujeres que corren con los lobos, dirigir palabras de aliento y preguntar acerca de futuras obras. Han leído cuidadosamente este libro, a menudo más de una vez (1).

Por regla general, me he llevado una sorpresa al descubrir que muchos lectores han captado con toda claridad las raíces espirituales de mi obra a pesar de encontrarse estas discretamente apuntadas en el subtexto del libro. Agradezco con toda mi alma la aprobación de los lectores, sus amables palabras, sus sensatas percepciones, su gran generosidad, los bonitos regalos entregados en mano y sus numerosos gestos de aliento y protección, tales como incluir mi obra, mi bienestar y el de mi familia y mis seres queridos y a mí misma en sus oraciones cotidianas. Conservo todos estos gestos como un tesoro en mi corazón.

Hace mucho tiempo, pero no muy lejos de aquí..

Trataré de dar respuesta aquí a algunas de las preguntas que los lectores nos han hecho llegar. Muchos han preguntado cómo se empezó a escribir Las mujeres que corren con los lobos. "Se empezó a escribir mucho antes de que se empezara a escribir." (2)

Empezó naciendo en las insólitas y quijotescas estructuras que El destino me tenía preparadas. Empezó con varias décadas durante las que me sentí empapada de impresionante belleza y vi mucha pérdida de esperanza en las tormentas culturales, sociales y de otro tipo. Empezó como consecuencia de amores y vidas muy duras y amadas. "Se empezó a escribir mucho antes de que se empezara a escribir..." Eso lo puedo afirmar con toda seguridad.

La efectiva redacción a mano empezó en 1971 después de una peregrinación desde el desierto hasta mi casa, donde pedí y recibí la bendición de mis mayores para escribir una obra enraizada en el lenguaje del canto de nuestras raíces espirituales. Todos ellos me hicieron peticiones y promesas de muchas clases que han cumplido al pie de la letra hasta hoy. La más importante de ellas fue "No nos olvides y no olvides aquello por lo que hemos sufrido" (3).

Las mujeres que corren con los lobos es la primera parte de una serie en cinco tomos en la que se incluirán cien cuentos sobre la vida interior. La redacción de las dos mil doscientas páginas de la obra me llevó algo más de veinte años. El propósito del libro es esencialmente el de "despatologizar" la naturaleza instintiva integral y demostrar sus nexos espirituales y esencialmente psíquicos con el mundo natural. La premisa en la que se basa toda mi obra es la de que todos los seres humanos nacen con unas cualidades innatas.

La expresión... 

La obra se escribió deliberadamente con una mezcla de la voz erudita de mi preparación como psicoanalista y la voz de las tradiciones del curanderismo y el duro trabajo que son un reflejo de mis orígenes étnicos: todos mis antepasados fueron inmigrantes, de clase obrera baja y católicos. La herencia de mi educación es el ritmo del trabajo y este es el que me califica en primer lugar y por encima de todo como una poeta.

En su calidad de documento no sólo psicológico sino también espiritual, varias librerías han colocado Las mujeres que corren con los lobos en distintas secciones simultáneamente: psicología, poesía, feminismo y religión. Algunos han dicho que no se puede encasillar en ninguna categoría o que ha inaugurado una nueva categoría. Ignoro si es así, pero, en esencia, yo esperaba que fuera no sólo una obra artística sino también una obra psicológica acerca del espíritu.

Nota del lector...

Las mujeres que corren con los lobos pretende ser una ayuda en la tarea conciente de la individuación. Conviene abordar el libro como una obra contemplativa escrita en veintitantas partes. Cada parte es independiente.

El noventa y nueve por ciento de las cartas recibidas comentan que el lector no sólo leyó la obra sino que se la leyó a un ser querido o la leyó juntamente con este: la madre a la hija, la nieta a la abuela, el amante a la amante y en los grupos de lectura que se reunían con carácter semanal o mensual. Puesto que no se puede leer en una semana o un mes, la obra se presta al estudio. E invita a la lectora a comparar su vida personal con lo que aquí se propone, a aprobarla o censurarla, acercarla, profundizarla, regresar a ella y verla a través de un proceso de maduración en curso.

Léela despacio. La obra se escribió muy despacio durante un prolongado período de tiempo. Escribía, me apartaba, reflexionaba (4), regresaba y escribía un poco más, volvía a apartarme, reflexionaba un poco más, regresaba y escribía un poco más. La mayoría de la gente lee la obra de la misma manera que fue escrita. Un poco a la vez, apartándose, reflexionando acerca de ella y regresando (5).

Recuerda...

La psicología, en su sentido más antiguo, significa el estudio del alma. Aunque en el último siglo ha habido muy importantes y valiosas aportaciones y habrá todavía más, el mapa de la naturaleza humana en toda su estimable variedad dista mucho de estar completo. La psicología no tiene ciento y tantos años de antigüedad, sino que se remonta a los albores del pasado. Los nombres de los muchos y esforzados hombres y mujeres que contribuyeron a ampliar la ciencia psicológica están debidamente reconocidos. Pero la psicología no empezó ahí. Empezó con cualquier persona y con todas las personas que oyeron una voz más digna de tenerse en cuenta que la suya y se sintieron obligadas a buscar su origen.

Algunos dicen que mi obra constituye "un nuevo campo emergente". Debo decir con todo respeto que la esencia de mi obra procede de una tradición muy antigua. Esta clase de obra no encaja fácilmente en la categoría de nada que pueda calificarse de "emergente". Miles de personas de muchas generaciones de todo el mundo, sobre todo personas ancianas a menudo sin instrucción pero sabias por muchos conceptos, han vigilado y protegido sus exactos y complicados parámetros. Siempre ha estado muy viva y floreciente porque ellas estaban vivas y florecientes y la comparaban con unas formas y unos medios determinados (6).


Notas

(1) En mi caso, como en el de muchas otras personas, la comprensión de muchos libros empieza en la relectura.
(2) Fragmento de "Commenting Before the Poems", © 1967 C. P. Estés, de La Pasionara, Collected Poems, de próxima publicación en Knopf.
(3) En familia, sufrir no significa ser una víctima sino ser valiente y arrojada ante la adversidad. Aunque una persona no pueda modificar por completo una situación o un destino, debe entregarse a ello con todas sus fuerzas a pesar de todo. La palabra "sufrimiento" la utilizo en este sentido.
(4) Los escritores que tienen hijos suelen preguntar: "¿Dónde y cuándo escribió usted?" Muy entrada la noche, antes del amanecer, durante la hora de la siesta, en el autobús, antes de las horas, entre horas, en cualquier lugar y momento y sobre lo que podía.
(5) Una pequeña advertencia: debido a que la atención a las cuestiones de la individuación puede provocar una intensificación de los pensamientos y los sentimientos, tenemos que procurar no convertirnos en unos simples coleccionistas de ideas y experiencias y dedicar también una considerable cantidad de tiempo a la tarea de aplicarlos en la vida cotidiana. Mi práctica diaria y la que enseño a otras personas es principalmente la de una contemplativa inmersa en el mundo, con todas las complicaciones que semejante situación lleva aparejadas. Cualquiera que sea el lugar o la manera con que se empiece, hay que insistir en la necesidad de una práctica regular. No es necesario que esta sea muy larga, pero sí concentrada durante el tiempo que se le dedique, enfocada de la manera más pura posible y, como es natural, ejercitada a diario.
(6) Véase la referencia en "Conclusión: El cuento como medicina".
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