martes

ALIVIO DE ESQUELETO (4) - JUAN PABLO PEDEMONTE


primera edición WEB / elMontevideano Laboratorio de Artes / 2015

ENCLAVES

De claveles,
es cuando veo allanada mi carne en tus pupilas,
cuando dobla el sonido del sueño
y salgo de campanas al crepúsculo.

De clavicordios,
es que recales en la delgada partitura de mis huesos.  

De clavos;
tus lágrimas
cuando caen oxidadas en mi cuerpo.


LOS PERROS AZULES

Fui llenándome los huesos de humo
hasta nacer al borde de un funeral.
Colgué el alma de una parra,
enterré mi sombra y salí.

Fui cargando el borde
hasta el hueso. Me hice hombre
en la sombra que enterré
(el humo aún no existía para mí).
Mordí la fruta hueca
que yacía en el alma de las parras. Guindé la mía
como un racimo de sílabas abiertas.

Me fui.
Busqué los perros azules en las catedrales.
Aprendí a entelar el desamparo,
a empozar el silencio a cuestas.

Y amé, por encima de la curda de un puñal de luces, amé.
Llevé el esqueleto con flores ajenas.
Aprendí que ninguna cicatriz es otredad.

Fui hasta el borde y nací.
El humo es otra historia.


EL SILENCIO IRREVERSIBLE

Preciso esta tristeza.
Déjenme con mi hueso de luces cansinas
solo.

La preciso
tal como un hombre necesita de las sombras
para atar a su bestia
y de los espejos
para armar cotidianamente su esqueleto.

Dejaré que la lluvia siembre su espesura
y que las hojas rendidas se apoyen
telúricamente en mis rezos.

Dejaré que este silencio
ponga sus mayúsculas
en el acento de mi última vértebra.

Tristemente hacia el alivio.


COMPROBACIÓN DE POEMA

Un poema debería hacer temblar a los caballos
que recorren el aire; partir la tierra o hacerse semilla
al caer del último piso del alma.
Debería ser tormenta, desordenar los huesos,
e insistir
en la herrumbre de la uña del ángel más rapaz.

Y escarolarse
en la copa que humedece a la sombra de un hombre
amurallado en un bar. Debería ser el muro, la respiración
de la penúltima lágrima de su revólver.

Un poema es esto que muerdo
al apoyar la carne de una palabra en mis ahogos;
es el cuello de lo que no puedo decir y aprieto
como un gatillo, un gato, una botella. 

Un poema debería hacer temblar a los caballos
y callarme. Callarme para siempre
en su temblor.

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